jueves, 4 de enero de 2018

Las luces blancas no son como las amarillas


Grindavík, Islandia. Septiembre, 2017.

Cuando regresamos a Islandia, ya era de noche... por lo menos abajo de las nubes. Seguía siendo verano, entonces el atardecer duraba horas. Desde el avión, Grindavík parece grande, aunque sólo es un pueblito junto al agua. Keflavik parece una ciudad, aunque es poco más que un aeropuerto. La laguna azul parece una fábrica en medio de las dos. Y sí.

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